Nuestra nota clave personal


Cada uno de nosotros tenemos una canción de nuestra alma. De modo que podemos meditar en lo que es nuestra nota clave musical, o la música que nos ayuda a sintonizarnos con nuestra Presencia YO SOY. 

         
Puede ser una pieza de música ya escrita o que pueden tener que escribirla al escucharla con el oído interno. También, podemos meditar en lo que es un poco de música complementaria para nuestra alma.
                                         

     La música no puede considerarse como algo que no tiene el poder último. Las grandes sinfonías, las obras de Beethoven, Mahler y muchos otros, desempeñan un escudo de protección perpetuo en sus hogares, porque éstas están defendiendo un cierto nivel de vibración de las moléculas, de los átomos y de la tierra. Conozcan, pues, que la música es una poderosa fuerza, y por ello  los ángeles caídos, como saben, se han movido en todas partes para tomar de los niños y adultos por igual la pureza original del sonido del OM que se originó en la Palabra en el principio, el sonido del OM que llama al hogar de la Madre Divina a todas las evoluciones cuyo día y hora ha llegado para su perfeccionamiento.

 Amado Sanat Kumara
31 de diciembre 1996




La avecilla de Maitreya
     Hay una pequeña ave, blanca como la nieve, en una pequeña jaula de oro en mi cámara del corazón. Ella canta una canción de amor y la canción la toma de referencia.
Esta avecilla blanca no está encarcelada, sino que entró en la jaula de manera voluntaria y cerró la puerta con el deseo de ser un adorno en el altar donde el chela puede venir a meditar -el chela a quien he escogido, no quien me ha elegido.
    Este pájaro blanco como la nieve canta la canción de amor de las llamas gemelas. Y, ¿saben ustedes?, canta la nota clave de su Presencia YO SOY de cada quien cuando el chela se acerca al altar de la iniciación en mi corazón.

   
    Durante el mayor florecimiento del bendito Espíritu Santo, la mayoría siendo bendecidos de su luz, este pequeño pájaro entiende el misterio de discipulado e ilustra que la felicidad del alma de estar en la jaula pero totalmente libre de volar hasta el corazón de la Presencia YO SOY de cualquier persona, incluso desde aquí hasta el Sol Central, al meditar en la nota clave, aprenderla y cantarla en adoración de esa mónada de Luz y de esa alma convirtiéndose en la mónada.



    Por tanto, cuando mediten en esta hora, aquí en el santuario del Santo Grial, les pido que visualicen ese pájaro blanco, cubierto de nieve, en la jaula de oro, y lo escuchen cantar la canción de amor de su propia Presencia Divina YO SOY. 
Dejen que este pajarillo le enseñe el misterio del amor y servicio perfecto, amados míos, y la libertad perfecta en el ambiente disciplinado de una red cósmica. Ustedes verán esa red, en el planeta Tierra o en otro mundo, en el mar, en el cielo, o en la tierra, en tu lugar favorito o en el menos, en Camelot o en las ciudades de las naciones, en el retiro de Serapis Bey o en de su propia elección -esa red cósmica humana no transmutada representa su oportunidad de servicio a la victoria.
Contemplen esa avecilla y determinen si Dios y mi derecho “como su propia interpretación privada de la Palabra” o Dios y mi derecho “como su propia Poderosa Presencia YO SOY y Ser Crístico” se convertirá en la principal autoridad en su vida, la principal autoridad como la poderosa Corriente Vital que no sólo le permitirá entrar en la Gran Estrella de Dios sino que los atrae, año tras año, a medida que el alma es el ancla y Dios mismo es la gran nave nodriza.
Señor Maitreya




¡Ah, dulce misterio de la vida!
“...así que venid, Maitreya, venid a hablarles tú mismo. Permítenles escuchar, entonces, tu canción de la vida, tu dulce misterio, ya que es una meditación sobre la música y el sonido de esta única apertura.

[“¡Ah! Dulce misterio de la vida”, de Victor Herbert se tocó como meditación].

Amado Surya
Perlas de Sabiduría, vol. 31, No. 5
31 de enero 1988